26/7/2010

LA SÉPTIMA TRADICIÓN

Cada grupo de A.A. debe mantenerse completamente a sí mismo, negándose a recibir contribuiciones de afuera.

¿Alcohólicos que se mantienen a sí mismos? ¿Quién ha oído hablar nunca de semejante cosa? No obstante, nos damos cuenta de que así tenemos que ser. Este principio es una prueba contundente de la profunda transformación que A.A. ha obrado en todos nosotros. Todo el mundo sabe que los acohólicos activos insisten a gritos en que no tienen ningún problema que el dinero no pueda solucionar. Siempre hemos andado con la mano extendida. Desde tiempo inmemorial, hemos dependido de alguien, normalmente en cuestiones de dinero. Cuando una sociedad compuesta exclusivamente de alcohólicos dice que va a pagar todos sus gastos, eso sí que es una verdadera noticia.
DOCE PASOS Y DOCE TRADICIONES
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Durante los primeros años de A.A. no teníamos problemas de dinero. Nos reuníamos en nuestras casas... No teníamos fondos de grupo y, por eso, no teníamos problemas con el dinero del grupo. Y hay que hacer notar que muchos veteranos desearían poder retornar a aquellos días de sencillez. Ya que nos damos cuenta de que las disputas por cosas materiales han acabado aplastando el espíritu de muchos emprendimientos bien intencionados, a manudo se piensa que demasiado dinero resultará ser un mal para nosotros también.
No sirve de mucho ansiar lo imposible. El dinero ya figura en nuestros asuntos y nos hemos comprometido a su uso prudente. Nadie consderaría seriamente abolir nuestros locales de reunión a fin de evitar todo lo que tiene que ver con el dinero.
EL LENGUAJE DEL CORAZON 
LOS ESCRITOS DE BILL W. PARA EL GRAPEVINE